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Roberto, ¿Me alcanza la goma de mascar de se encuentra sobre mi tosca mesa de luz?
- Beatriz, ¿Podría dejar de romper las pelotas con sus modales? Va y se busca los chicles y la mesa de luz la hizo mi viejo que era carpintero, tosca la voy a dejar a usted a puro cocacho.
El cielo se volvía una tenue y desteñida sábana, las noches trámites pendientes. Roberto no podía vivir sin Beatriz, tampoco soportarla, su mente se disputaba entre mandarla a lavar los platos o comprarle un tul turquesa gastando todo su sueldo.
Beatriz hasta olía a lavanda y Roberto a lavandería.
“El amor, el amor, ay ay ay, el amor” habría dicho un anciano que suspiraba, una y otra vez, frente a un local de todo por dos pesos en la avenida patria, allá, por los años cuarentaytrece.
Archivado bajo: ***CUENTOS CON DESCUENTO
esto no esta dejando dejar comentarios?
sera posible?
no me deja, no me deja
Ahora sí!
Gajes del oficio de amar… queselevasé!
Sabes que fue lo que mas me gusto?? Que se traten de usted!!!!
Si lo sabré yo a eso de no poder vivir sin alguien, pero tampoco soportarlo….Ay el amor, el amor, el amor!!!!
Un beso señortio
Que se gaste el sueldo, que lo gaste! Para cambiar de una vez la sábana tenue y desteñida por ese tul, que es bien turquesa.
Digo, de pronto, me parece.
rominita: queseleva
la lau: si, son muy respetuosos.
juano: eso le decia yo, pero es muy amigo de jorge