Guardáte tu defensa.

 

Y uno pregunta (refiriéndose a la banda de cuarteto)

– ¿hoy donde está Sabroso?

– acá está sabroso, vení probá – contesta velozmente otro que ni siquiera tiene el tupé de llamarse humorista, simplemente lo hace, a cada rato, y no cobra.

 

Estamos sentados, uno tiene problemas de oído, el otro de vista y el otro la naríz llena de gasa y el que sobra (con piel bien negra) dice, de repente, sin previos comentarios “¡manga de culiados! ¿Porqué no van a un Otorrinolaringólogo así les hace precio?” y es en vano explicar que lejos de ofenderse, los tres frenan el partido que disputan en el televisor y explotan en una carcajada descomunal.

Y al que no oye bien le decimos todo el tiempo “dale sordo” “parece que uno jugara con la maquina con vos, no hablás, no escuchás” y al que tiene problemas de vista le decimos “te fuiste al descenso murciélago” y al negro ya de por sí le decimos negro, y alusiones totalmente racistas que de TAN racistas son TAN graciosas… a vos moralista, el negro se ríe más de eso que vos de vos mismo.

¿Está bien esto? Me importa un rabanito.

Mil veces preferiré comentar NADA relevante con personas así, que hablar de cambiar el mundo con quien quiera cambiarlo desde su terrible y arrolladora intelectualidad.

(ojo, estos “irrelevantes” cambian mas el mundo que el más facultativo”

Dejáme con el que estaba manejando el camión, y también, sin discurso previo y sin festejarse entabló uno de los diálogos más graciosos y espontáneos que oí en mi vida en el semáforo de circunvalación y ruta 20.

          maestro ¿quiere pastelitos? – dice el vendedor de pastelitos.

          No gracias, estoy con diarrea – contesta el camionero al que estoy acompañando, le decimos el Enano.

          Bueno, estos son re buenos para la diarrea – super veloz y marketinero el pibe.

          No – dice el Enano y me señala a mi – él es Diarrea, y no le gustan los pastelitos.

Códigos que le dicen, el pibe se rió, apenas, como diciendo “buena esa”, el Enano se acomodó y cruzó el semáforo que ahora estaba en verde y yo me reí desde que pisó el embrague hasta la entrada de Carlos Paz.

¡¡¡Dejáme de joder!!!

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3 comentarios

  1. Una vez me reí en el mismo trayecto que vos, pero de los carteles de la verdulería que hay en esa esquina. La próxima vez que vaya a Carlos Paz, me voy a reír pensando en Diarrea y los pastelitos. Qué Enano culiao!

  2. culiadazo!
    si, esos carteles son una catedra.
    sabias que al gordo de la verduleria lo llamaron para dar un seminario en la siglo XXI?
    “que les ire a decir yo a esos!!!” pensaba el gordo.
    anda a comprar algo, y vas a ver que lo que dice en los carteles es una mera introduccion a lo que el hijo de puta te dice solo por comprarle un pobre melon.
    ese tipo tendria que cobrar derecho a espectaculo

  3. que lo pario con el enano, algo parecido le pasó a una amiga mia que es docente en una escuela marginal, se compró unas zapatillas con las cuales estaba recontenta y cuando llegó a la escuela un alumnito le dijo “profe esas son las Danver” y ella dijo “mira, no estoy segura creo que no” y el infante le dijo “si, si son las danver, las danvergüenza”

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