Ernesto

tipo comun 

Ernesto, tipo simpático, tipo sensible si los hay.Ernesto trabaja, en lo que tenga que trabajar, tipo soñador, como pocos. Ernesto va para adelante, un tipo como todos, tropieza, se sacude y sigue, tal vez no como todos. Ernesto se mira poco en el espejo, el tipo ya se conoce, de vez en cuando se asoma y ve un cambio, lo memoriza y sigue yendo a donde tenía que ir, si se acuerda a donde iba.Ernesto querría tener alas de plumas negras, para el frío, o para guardarse de día y abrirlas de noche. También quiere una piel liviana, para el calor, o por las dudas alguna vez pueda volar.Ernesto gasta años, el tipo tiene una arruga en el tiempo que le recuerda, mientras él la ignora, que a veces se apura demasiado.Ernesto se encoge, cada segundo, el tipo va desapareciendo, quizás simplemente se queda solo. Ernesto es lluvia, cuando no es nube, y llueve por todos lados, al compás del tango.Ernesto dos por cuatro llueve.Ernesto me conoce, nos conoce, como yo mismo no me conozco, como nosotros mismos no nos conocemos. El tipo no es amigo, Ernesto es realidad pura.Se mira para adentro y no se tiene piedad, luego, Ernesto mira a los demás, no puede disimular el amor… sí el odio.Ernesto dice que va a morir joven, está tan seguro que lo más probable es que llegue a viejo.A Ernesto le pasaron cosas, no muy graves, pero el tipo se va volviendo menos simpático que antes, más sensible, más adentro que nunca.Ernesto quisiera tener un cascarón, amplio, porque no le gustan los ambientes chicos, pero liviano, para llevarlo si alguna vez puede volar.Ernesto de chico mataba un pajarito y después se sentía tan mal que una vez encontró uno rengo y lo cuidó hasta que se curó. El tipo todavía espera que el pajarito vuelva, por ahí le trae las alas de plumas negras.A Ernesto parece que le dejó de crecer el ánimo, lo único que él quería que crezca siempre.Al tipo le crece la madurez, lo único que él quería que no le crezca nunca.Ernesto termina dándose a la sociedad y su cuchillo, al tipo le duele tanto esa entrega, espera, un brillo, un tiro, una explosión, un tumulto, algo de eso pero que sirva de algo, quizás se sumerja, se encienda y se consuma.Ernesto se va volviendo días.Ernesto se tendría que llamar Anhelo.Se pinta la cara de sol, con pintura de luz.Se acurruca en unas manos de dedos largos.Le cuesta dormir, le es fácil despertar, se le hace imposible dejar de soñar.Ernesto se tendría que llamar Domingo.Domingo está esperando al pajarito, como Anhelo está muy cambiado, espera que el pajarito mire sus ojos, muy atrás, no vaya a ser que pase de largo y no deje las alas de plumas negras, para el frío, o para guardarse de día y abrirlas de noche.

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4 comentarios

  1. Fabuloso cuento!… y te cuento sin descuento… quisiera ser Ernesta pero de plumas multicolores… para echar vuelo en esta primavera…

    Precioso! Te felicito Nar, de verdad, vaya si eres creativo.
    Bendiciones.

  2. Comentario al margen:

    No sé si seré yo, pero tengo problemas para leer tus entradas, la fuente que me aparece en la pantalla siempre es difícil de leer, claro que los textos valen el esfuerzo.

  3. marilupy: gracias mari!!!

    amalio: si señor, cuantos fuimos, somos, seremos o ni cerca pasaremos (salio con rima pedorra) y no se cual sera el problema de la fuente chango.

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