Burócratas

ejemplo 1: pido un pancho, me lo cobra un muchacho, simpático atrás de un mostrador que era solo eso, un mostrador, con el agregado de vidrios por los cuales podía ver, a través de ellos, las bandejas con las distintas salsas que podía agregarle a mi poco nutritiva comida. Me da un ticket, hago dos pasos al costado para elegir, el muchacho se queda en la caja, espero, lo miro, no me mira, me apoyo en la pared, carraspeo con mi garganta, lo observo nuevamente, no me dirige la mirada, éramos solo él y yo. Tras pasar unos minutos se mueve, se va hacia una bandeja llena de salchichas, introduce una en un pan de Viena, viene hacia las salsas “flaco ¿Qué le vas a poner?”  ejemplo 2: entro a la heladería, me acerco a la piba que estaba en donde se sirven los helados “me das uno de esos (señalo un dibujo de un cucurucho) de chocolate y limón?” me mira, me sonríe, muy bonita “tenés que pedirlo en la caja” la caja esta a tres baldosas de ella, me acerco a la caja, se acerca ella “decime ¿qué vas a querer?” miro hacia los costados “esteeeee… uno de esos (vuelvo a señalar el mismo dibujo y me siento tan estúpido haciéndolo nuevamente) de chocolate y limón” me cobra, me acerco, dubitativo, a donde había efectuado mi primer pedido, la misma mujer que ya no me parecía ni tan bonita ni tan simpática me dice “¿Me permitís el ticket?” se lo doy, ya tengo miedo, lo lee, busca un cucurucho, pone chocolate, VUELVE A LEER EL TICKET y le agrega limón “muchas gracias, si querés te podés sentar en alguna de las mesas” ejemplo 3: edificio de rentas, estoy en fila hace tres horas y media, me duelen los pies, hace calor, el hedor es insoportable pero pienso que no es tan grave para mi como para las pobres viejitas que allí aguardaban junto a mi. Al fin, la alegría me llenó cuando me toco la ventanilla que de fondo tenía una mujer robusta, sería y con una ceja levantada, más al fondo, tres o cuatro personas tomaban mate y reían, me da el papel que le pido “¿Ahora qué hago?” pregunto “tenés que ir allá a que te lo sellen” me contesta señalando otra ventanilla con otra fila que de tan larga, salía del edificio. ¡Un sello hija de mil puta! Es un puto pedazo de madera que tiene goma y menos tinta que la que tenés vos en los labios. ¡Y tengo que hacer otra vez la puta fila!Obvio, no dije nada de eso, fui a la fila, espere, miré a las viejitas, y volví a mi casa.

Más triste que un burócrata, es un empleado burócrata.

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10 comentarios

  1. Es el sistema, Nardo, el maldito sistema en que estamos metidos hasta las nalgas, donde dejamos de ser personas para ser tristes maquinitas, luego estúpidos robots y al final, diabólicos engranajes que trituran el tiempo de la gente, de la que todavía queda…

    Pero se viene el día en que todos juntos transpasemos los vidrios, junto a los viejitos asaltemos los mostradores, y a furibundas cachetadas despertemos a nuestros hermanos burócratas, les gritemos a flor de oído, para después al fin llorar abrazados todos juntos en el piso entre cientos de papeles amarillos con sellos verdes y rojos o ríos de salsa golf y chorros de mayonesa.

  2. Si, la burocracia es lo más feo que hay, por suerte yo vivo en una ciudad chica de un país chico, y se ve poco ese tipo de actitudes.

  3. che, qué paciencia tenés vos! En fin…

  4. Y si, yo lo he vivido mas de una vez… no se de que recóndito lugar de mi ser se da a luz a la paciencia… Pero está, nunca se pierde del todo y no se porqué… algún día vamos a terminar como Michael Douglas en “Un día de furia”… salado.

  5. amalio: guau!

    chicosoquete: mmmm… seguro?

    vero: a veces no hay otra.

    rominita: es como la esperanza, todo lo contrario a la virginidad

  6. Hola Nar…
    Has pintado con todo su rutina lacerante a la Burocracia… que bodrio no?
    A mí también me molesta un montón… que quieres que te diga… creo que estamos absorbidos por el sistema… o no?

    Bueno… seguimos andando…
    Besos.

  7. amaliovilla … ojalá. Yo te sigo. No sé si va a estar todo bien con los viejos; en general me secan un poco la peluca con la mala onda. Entiendo que a lo mejor se deba al maltrato cotidiano que reciben, pero … no sé.

  8. si, seguro, una vez fui a buscar al panadero a la casa

  9. puuuffff!! me sobran anecdotas… la ultima…fui a sacar el documento al CPC. Sin palabras… no solo que el empleado que me atendía tomaba mate mientras yo con mi mejor cara esperaba como una gran boluda afuera…sino q prosiguió chupando la bolmbilla mientras me atendía. Un espectáculo realmente desagradable….succionaba hasta que no quedaba ni una sola gota de agua adentro…haciendo un ruido particular… se me revuelve el estómago… y como si esto fuera poco… cdo lo fui a retirar, una hija de su gran madre me atendió detrás de un vidrio, motivo por el cual me vi obligada a desarrollar todo mi lenguaje gestual por completo. Obviamente que la recagué putiando (reconozco q no es la forma) y me mandé a mudar sin mi DNI.
    En la próxima te cuento las negociaciones en la facultad. Un capítulo imperdible!!!!

  10. puuuufff!

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