Fragmentos de puro desamor (quinto)

¡No Jorge no! No pienso volver con ella.

Pero Roberto, no puede ser tan grave.

– No es tan grave nada para quien lo ve de esa manera Jorgito, para vos lo más terrible que te puede pasar es que la encontres a tu jermu con otro en la cama, para mi es que todos los putos familiares de Beatriz sepan cada detalle de mi vida Jorgito, si me enojo, si lloro, si soy tierno, si me chupo con vermú, si me chupo con ginebra.

Pero vos sabés como son las mujeres.

Si, y se que también las hay más discretas.

– Pero hasta ayer tu problema era que se había vuelto estirada.

Claro, pero ahora, estos días que no estuve con ella, me voy enterando de que si levantaba la voz lo sabía hasta el ministro de economía, en caso de que fuera familiar o amigo de la Beti.

¿No estás exagerando por el proceso de separación Roberto?

¡Andá a cagar Jorge!

En serio, cuando nos separamos la primera vez con Susana yo pensaba que todos los días me rompía los huevos con que tendiera la cama, lo pensé más detenidamente y… pará, si, me rompía los huevos loco, pero la Beti es distinta.

Si, la Beti es un panelista de Mauro Viale y yo soy el caso Cabezas.

Estás enculado Roberto, voy a comprar vino.

Si me pongo un poco nervioso, muy nervioso, nada nervioso, como me ponga, lo sabe cualquiera que le pase cerca.

Aguantame que voy a comprar el vino, tranquilizate.

Bueno, pero tené cuidado con el… ¡Cuidado!

A Jorge se le cayó un pedazo de viga del techo que estaba apuntalado con una madera, la cual tocó sin querer con la rodilla, le abrió la frente y perdió el conocimiento, si bien Jorge no tenía mucho conocimiento, perdió el que tenía, aparte no hay que infravalorar los conocimientos de cada uno. ¿Quiénes somos para decir si Jorge perdió mucho o poco? Lo perdió y punto, por ahí para él era mucho, aparte “perdió el conocimiento” es una forma de decir que quedó inconciente, o sea, no de los inconcientes que andan haciendo barbaridades por la calle… ¡Se desmayó! Ahí está, se desmayó y Roberto corrió a ver como estaba, el panorama no era muy alentador así que fue a la vereda, a ver si estaba el Pelado con la renoleta, y estaba, y entró y se llevaron a Jorge al hospital.

Beatriz nunca se enteraría de eso, Roberto estaba tan a la defensiva con el tema que pensó “esto, aunque sea esto, va a quedar fuera de los oídos de Beti y su entorno… muaja… muajaja… MUEJEJEJEJEJEJEJEJE” y los ojos se le cristalizaron.

Ahora, que mal ocote este Jorge… ¿No?

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6 comentarios

  1. Pobre Jorge, meado por un elefante y con un pedazo de viga en la capocha… no es cuestion!

  2. Me gustó eso de que no hay que infravalorar los conocimientos de cada uno… siempre hay algo que perder, no? . Brillante!!!

  3. Si, que mal ojete!

  4. Pelotudo, no das risa

  5. rominita: no es cuestion!

    euge: gracias

    pedro: sisisi

    asd: y vos no das nombre… lero lero!

  6. Pobre Jorge!!!!!
    Me encantaron las reflexiones sobre la perdida del conocimiento…
    Buenisimos amigo!!!
    Un abrazo

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